Asistido por IA
¿Por qué nos sentimos tan agotados y solos?
Una guía para entender cómo el poder controla nuestras vidas y nuestras mentes (y cómo podemos rebelarnos)
¿Alguna vez has vuelto a casa después de una jornada de trabajo extenuante, con una sensación de vacío en el pecho, pensando que la vida no puede ser solo esto? ¿Te han dicho alguna vez que tu tristeza es solo un "problema químico en tu cerebro" que se soluciona con una pastilla? ¿Te asombra la cantidad de papeleo, trámites y "expertos" que parecen gobernar cada pequeño detalle de tu día a día?
No estás loco, ni eres el único. Lo que sientes es el resultado de una maquinaria social muy bien engrasada. En este artículo, vamos a explicar de forma sencilla y directa las ideas del filósofo chileno Carlos Pérez Soto. Su obra nos ayuda a entender que nuestro malestar cotidiano no es un fallo personal, sino una forma de control político, y nos muestra un camino de esperanza para recuperar la soberanía sobre nuestras vidas.
ÍNDICE DE LECTURA (Para que no te pierdas en el camino)
- 1. ¿Qué es la escolástica? (O por qué la universidad actual se parece tanto a una iglesia medieval)
- 2. De la Abadía a la Universidad (Cómo el poder cambió de disfraz a lo largo de la historia)
- 3. ¿Qué es la "dominación en red"? (Por qué tu jefe ya no necesita gritarte para que trabajes más)
- 4. La Psicología como control del alma (Por qué privatizan tu tristeza en lugar de cambiar la sociedad)
- 5. ¿Qué es la Nueva Antipsiquiatría? (Un camino para recuperar nuestra mente y nuestra dignidad)
1. ¿Qué es la escolástica? (O por qué la universidad actual se parece tanto a una iglesia medieval)
Para entender el mundo de hoy, el profesor Carlos Pérez Soto nos propone un viaje en el tiempo. Hace muchos siglos, en la Edad Media, existía una corriente de pensamiento llamada escolástica.
En términos sencillos, la escolástica era el método de estudio de los monjes en las abadías. No consistía en observar la realidad o hacer experimentos, sino en repetir una y otra vez lo que decían los libros sagrados y los filósofos antiguos autorizados. Si tenías una duda sobre la naturaleza, no ibas a mirarla; abrías un libro de Aristóteles o la Biblia y buscabas la cita correcta. Los sacerdotes y teólogos eran los dueños de la verdad porque eran los únicos que sabían leer e interpretar esos textos difíciles.
Pérez Soto nos dice algo sorprendente: hoy en día, las universidades y los científicos operan bajo una nueva "escolástica".
¿A qué se refiere? Piensa en cómo funciona la ciencia actual. Para que un estudio sea considerado "verdadero", no importa tanto si ayuda a la gente o si dice algo revolucionario; lo que importa es si cumple con un sinfín de normas formales, si está escrito en una jerga incomprensible que solo entienden los especialistas y si cita a los autores de moda.
Esta nueva escolástica ya no adora a la Biblia, sino al "método" y a las acreditaciones. Los profesores universitarios e investigadores se han convertido en los nuevos "sacerdotes" de nuestra época. Ellos deciden qué es verdad y qué es mentira basándose en si tienes un título colgado en la pared o si publicas en revistas científicas muy caras de las que nadie fuera de la universidad ha oído hablar.
2. De la Abadía a la Universidad (Cómo el poder cambió de disfraz a lo largo de la historia)
Para entender cómo funciona el poder, debemos comprender dos términos que los filósofos usan mucho, pero que aquí explicaremos con ejemplos muy sencillos:
- Epistemología: Es simplemente la pregunta por cómo sabemos lo que es verdad. ¿Es verdad porque lo dice la Biblia? ¿O porque lo demuestra un experimento?
- Ontología: Es la pregunta por qué es lo que consideramos real. ¿El mundo está hecho de "cosas" sueltas (como ladrillos independientes)? ¿O el mundo es un tejido donde todo está conectado y nada existe por separado?
A lo largo de la historia, las clases dominantes han cambiado su forma de responder a estas preguntas para justificar su poder. Pérez Soto lo divide en dos grandes ciclos:
El Ciclo Medieval (La fe como escudo del señor feudal)
En la Edad Media, el poder de los reyes y los señores feudales se justificaba por la religión. Si eras un campesino pobre, se te decía que ese era el "orden natural de Dios".
En el siglo XII, un monje llamado Santo Tomás de Aquino logró un avance: dijo que los humanos podíamos usar la razón para estudiar la naturaleza porque Dios la había creado de forma ordenada. Sin quererlo, al dar autonomía a la razón, Santo Tomás abrió la puerta para que siglos después los científicos dijeran: "Bueno, si la naturaleza funciona sola con leyes racionales, ya no necesitamos a Dios para explicarla".
Cuando la Iglesia vio que su poder peligraba porque la gente empezaba a pensar por sí misma, se volvió rígida y creó la Santa Inquisición para perseguir, encarcelar y quemar a los que pensaban distinto (los "herejes").
El Ciclo Científico (La razón como escudo de la burocracia)
En los siglos XVII y XIX, la ciencia triunfó. Nació el capitalismo industrial y los científicos explicaron el mundo como una gran máquina (como un reloj gigante).
Pero hoy, en el siglo XXI, este sistema también ha entrado en decadencia. Hoy nos gobierna una clase social que Pérez Soto llama la burocracia (los tecnócratas, los expertos de élite, los gerentes, los evaluadores). Esta clase no justifica su poder porque sea dueña de tierras (como los feudales) o de fábricas (como los burgueses), sino por su "pretensión de saber".
Te dicen: "Nosotros sabemos cómo administrar la economía, cómo educar a tus hijos, cómo evaluar tu salud mental; tú eres un simple ciudadano común (un 'lego') que no sabe nada, así que debes obedecernos".
Y para proteger este monopolio del saber, han creado su propia "Inquisición" moderna: las agencias de acreditación, las pruebas estandarizadas y las indexaciones científicas. Si un profesional o un científico intenta hacer algo fuera del libreto oficial, es ignorado, despedido o tachado de "poco científico". El poder ya no te quema en la hoguera; simplemente te quita la acreditación o te deja desempleado.
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| Dominación en red |
3. ¿Qué es la "dominación en red"? (Por qué tu jefe ya no necesita gritarte para que trabajes más)
Pero, ¿cómo aplican esta "pretensión de saber" los burócratas y expertos en nuestro trabajo diario? La respuesta está en lo que llamamos dominación en red.
En el siglo XX, el trabajo se organizaba en grandes fábricas (lo que llamamos fordismo, por Henry Ford). Había un capataz que te vigilaba físicamente y si no cumplías el horario o la velocidad de la máquina, te sancionaban. El control era vertical y visible.
Hoy en día, el capitalismo ha cambiado hacia el posfordismo (también llamado toyotismo o trabajo en red).
¿Cómo funciona esto en tu vida cotidiana? Imagina a un conductor de Uber o a un repartidor de Rappi:
- La ilusión de la libertad: El conductor no tiene un jefe que le grite. Él elige su horario, trabaja en su propio auto y la aplicación le dice que es su "propio jefe" o un "socio emprendedor". Siente que tiene el control de su vida.
- El control invisible (La red): Sin embargo, aunque no hay un capataz de carne y hueso, el conductor está más controlado que nunca. Un algoritmo matemático diseñado a miles de kilómetros de distancia decide qué viajes recibe, cuánto le pagan por cada uno y evalúa su rendimiento mediante las "estrellitas" que ponen los clientes. Si el algoritmo decide que el conductor no es lo suficientemente rápido o proactivo, simplemente "desactiva su cuenta" de forma unilateral.
Eso es la dominación en red: un sistema que ya no necesita obligarte a trabajar mediante la fuerza bruta. Te da una pequeña parcela de libertad para que tú mismo te organices, te estreses y te explotes a ti mismo con tal de cumplir las metas del algoritmo. El riesgo de que el negocio vaya mal (que el auto se rompa, que no haya clientes, que te enfermes) ya no lo asume la gran empresa; lo asumes tú por completo.
4. La Psicología como control del alma (Por qué privatizan tu tristeza en lugar de cambiar la sociedad)
Aquí es donde las ideas de Carlos Pérez Soto en su libro Sobre la condición social de la psicología golpean con más fuerza nuestra realidad cotidiana.
¿Qué ocurre cuando este sistema de dominación en red y autoexplotación nos agota y nos enferma? Sentimos angustia, insomnio, ansiedad o una tristeza profunda. Lo lógico sería pensar: "Claro, estoy triste y estresado porque trabajo 10 horas al día, gano una miseria, viajo hacinado en el transporte público y no tengo tiempo para ver a mi familia. El problema está en cómo está organizada la sociedad".
Pero aquí entra en acción la psicología oficial como un dispositivo de "tolerancia represiva":
- La privatización del sufrimiento: En lugar de decirte que tu tristeza es una reacción sana y lógica frente a una sociedad enferma, el psicólogo o el psiquiatra te dicen que el problema es tuyo. Te diagnostican una "depresión" o un "trastorno de ansiedad".
- La trampa química: Te explican que tu cerebro tiene un "desequilibrio químico" (el famoso mito de que te falta serotonina, una idea que las farmacéuticas inventaron para vender pastillas, sin ninguna prueba científica real).
- La solución individual: Te recetan un antidepresivo y te mandan a terapia de coaching o autoayuda para que aprendas a "gestionar tus emociones", a ser más "resiliente" y a mirar el lado positivo de las cosas.
¿Ves la trampa? Se tolera tu sufrimiento (te permiten llorar y quejarte), pero a condición de que asumas que la culpa es tuya y de que te sanes de forma individual. El psicólogo funciona aquí como un "mecánico de almas": su trabajo no es liberarte, sino "repararte" para que vuelvas a ser un engranaje productivo y sonriente dentro de la misma maquinaria que te rompió.
Lo mismo ocurre con los niños en las escuelas. En lugar de cuestionar un sistema escolar aburrido, hacinado y diseñado solo para memorizar datos, la psicología diagnostica a los niños inquietos con Déficit Atencional (TDAH) y los medica para que se queden quietos en sus pupitres. Se normaliza el entorno enfermo y se patologiza al ser humano que reacciona contra él.
5. ¿Qué es la Nueva Antipsiquiatría? (Un camino para recuperar nuestra mente y nuestra dignidad)
Frente a este panorama, ¿qué podemos hacer? Carlos Pérez Soto no se limita a hacer una crítica destructiva; nos propone una alternativa radical que llama la Nueva Antipsiquiatría.
La antipsiquiatría clásica de los años 60 y 70 hizo cosas maravillosas, como denunciar las torturas de los manicomios y los electroshocks. Pero, según Pérez Soto, se quedó corta porque intentó reformar el sistema desde la consulta del médico, manteniendo la relación donde el "experto" sigue guiando al "enfermo".
La Nueva Antipsiquiatría propone un cambio de paradigma total basado en los siguientes principios prácticos:
A. Recuperar la soberanía sobre nuestro dolor
Debemos entender que nuestro sufrimiento, nuestra angustia o incluso nuestras vivencias más extrañas (como escuchar voces o tener pensamientos fuera de lo común) no son "enfermedades cerebrales". Son parte de la compleja experiencia humana de vivir en un mundo difícil. El único dueño y soberano de tu dolor eres tú, no un médico con un manual de diagnósticos bajo el brazo.
B. El modelo de "Compañeros" frente al de "Médico-Paciente"
La solución al sufrimiento mental no es individual ni se encuentra en una farmacia; se encuentra en la comunidad. Pérez Soto rescata movimientos internacionales como Hearing Voices (Escuchadores de Voces).
Estas son redes donde personas que experimentan cosas extraordinarias (como escuchar voces que nadie más oye) se reúnen de forma horizontal, sin psicólogos ni psiquiatras que los tutelen. Allí no se les juzga, no se les etiqueta de "esquizofrénicos" y no se les obliga a callar sus voces con pastillas que los adormecen. Se les escucha, se comparte el dolor colectivamente y se busca que la persona aprenda a convivir con su singularidad en un entorno de cariño, respeto y solidaridad mutua.
C. El papel del profesional "traidor"
¿Significa esto que debemos odiar a todos los psicólogos y psiquiatras? No. El profesor hace un llamado a los estudiantes y profesionales de la salud mental a traicionar su propio rol de expertos.
Un psicólogo ético bajo la Nueva Antipsiquiatría es aquel que usa su título y su firma legal no para dominar al paciente, sino para protegerlo del abuso psiquiátrico (de las internaciones forzadas o la sobremedicalización). Es aquel que ayuda al paciente a entender que el origen de su agobio es social, y lo acompaña con humildad para que recupere la confianza en su propio saber y en su propia capacidad de sanar junto a otros.
Palabras finales: La libertad empieza en la mente
La gran enseñanza que nos deja Carlos Pérez Soto es que no podemos cambiar la sociedad si primero no recuperamos el control sobre lo que sentimos y pensamos.
Mientras sigamos creyendo que nuestra tristeza es un problema individual que se soluciona comprando cosas o tomando pastillas, seguiremos siendo esclavos dóciles de la dominación en red. La verdadera revolución comienza cuando miramos a los ojos a nuestro compañero de trabajo, de escuela o de barrio, compartimos nuestro cansancio y descubrimos que nuestro dolor no es una debilidad personal, sino la fuerza colectiva que necesitamos para ponernos de pie y transformar el mundo.


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